Las consideraciones sociales son determinantes para la lógica interna y externa de las lenguas

El prestigio social[1] es un factor extralingüístico que interviene en la lengua viva

Un factor que es determinante en la recogida de información a través de las encuestas realizadas en paralelo a las entrevistas publicadas en este sitio, factor también relevante en cuanto a la consideración de los hablantes hispanoamericanos, en el mismo inconsciente de estos, a lo que se hará alusión más adelante, es el prestigio que posee la lengua “histórica” para todo aquél que la utiliza como vehículo abarcador amplio (“la lengua era el término abarcador, dotado de unas condiciones que no tenía el restringido dialecto y estas consideraciones eran , sin duda, las del prestigio que daba el poseer literatura o el ser capaz de expresar las especulaciones científicas más refinadas” –Manuel Alvar, 1996a:16-[1].).

Ya se dijo que Manuel Alvar es algo idílico y quizás osado cuando dice que: “ese prestigio significaba una aceptación lograda más por convivencia que por imposición, aunque puedan darse una y otra forma sin ninguna clase de dramatismo”. [Alvar, 1996a:16][1]

Ésta es la clase de afirmaciones que hacen que lingüistas como Jesús Tusón estén en contra de la visión unificada y prestigiosa de una lengua respecto de sus dialectos o de las lenguas que domina o pretende dominar: “Como ha señalado Joan Solá, una de las características de estos textos apologéticos es ‘la aceptación o la defensa de la reclusión del catalán en la vida familiar y en el terreno de la poesía.”Y se remarca que “las lenguas débiles [están] tratando de sobrevivir ante la fuerza y, en ocasiones, contra el prestigio social y cultural de las lenguas poderosas” [Tusón, 1996:46-47] que se imponen.

Estas notas se incrementan con los actos bélicos llevados a cabo por los conquistadores o el exterminio indio que realizó la corona británica en el norte de América de los que sólo quedan (cifra de 1961) un 0,3 por ciento de aquel originario estadio de lo que poco se habla en la forma y manera que siempre se habla contra España.

Hay que tener en cuenta que las lenguas se han impuesto a veces con verdadero “dramatismo” y por eso hay definiciones de lengua de la textura siguiente: “Lengua no es otra cosa que un dialecto que tiene el apoyo de un ejército de tierra, mar y aire […].[…] le falta un elemento esencial: los ideólogos de la lengua, que son los acompañantes imprescindibles de la milicia (real y metafórica)” [Tusón, 1996:111][2].

Se puede apreciar que hay posiciones encontradas aun en los subcriterios como el del prestigio de la lengua, que a veces es impuesto. Y, aunque sea extrapolar, Jesús Tusón contempla la actitud de afirmaciones como las de Manuel Alvar a la luz de un miliciano.

Pero como es sabido, la guerra dialéctica si no llega a las manos, no vierte sangre y estos dos autores lo que defienden son sus “conciencias como hablantes del español”.

REDACCIÓN LEÓN

[1] Manuel Alvar, “Introducción” en Manuel Alvar (Director), Manual de dialectología hispánica. El Español de América, Ariel, Barcelona, 1999 [1996].

[2]En Jesús Tusón, Los perjuicios lingüísticos, Octaedro, Barcelona, 2003 [1996].

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