Las cuestiones sociales son determinantes en la conciencia lingüística de los hablantes

Algunas características sociolingüísticas promocionan la consideración de las lenguas

En su momento se apuntó lo idílicas que eran las palabras de Manuel Alvar, pero se constata que existen divergencias en cuanto a las consideraciones de las variedades y a la variedad de criterios que se manejan para la “ordenación” de las variedades lingüísticas de los hablantes.

Jesús Tusón, profesor de la Facultad de Filología de la Universidad de Barcelona, tiene una postura algo divergente con la de Manuel Alvar, quien ve las lenguas como ideales lingüísticos, y apela por el castellano de la siguiente manera: “Se trata, ahora, del imperialismo o colonialismo lingüístico, y es el caso del castellano en América, del francés en África y del inglés en la India y en Norteamérica.” [Tusón, 1996:45][1]. Con la clara alusión de que las lenguas se imponen.

Se dijo que el punto final de las explicaciones teóricas que se llevan a cabo desde este sitio, es el mismo que el de partida, así pues la idea es la de rebatir a un mentor de varios de los lingüistas en Cataluña y decir que no es estricta la connotación negativa que se sobreentiende en tal aseveración.

Se han comprobado las ventajas para la India del uso del inglés como lengua común que nunca antes tuvo en la historia; se ha demostrado que algunas lenguas minoritarias se han conservado gracias a la existencia de “esa lengua imperialista”, etc. Amén de que se trata de un hecho ineludible de la misma naturaleza de las lenguas, el existir o desaparecer, como destacamos en la presentación sobre Lingüística Aplicada.

Se pueden esgrimir una serie de factores que aumentan el “imperialismo lingüístico” y que unifican las conciencias de los hablantes en un uso funcional de la lengua que mejora sus competencias comunicativas más allá de consideraciones de supervivencia de variedades minoritarias. Y se trata de un imperialismo no impuesto sino aceptado. En ocasiones, son las variantes que nadie quiere hablar las que pretenden la imposición por el mero hecho de un artículo de la Carta de la Naciones Unidas.

Proteger las lenguas es por el bien cultural que suponen y porque es un constructo humano sin igual en complejidad por más nuevas tecnologías que emerjan de nuestro conocimiento; sin embargo, imponer lo que la conciencia del hablante no desea raya con otras cuestiones más delicadas.

Consideraciones sociolingüística previas

Las disciplinas lingüísticas de la dialectología y de sociolingüística se diferencian tanto metodológica como históricamente. Recientemente, se han ido relacionando e interrelacionan sus principios y objetivos de estudio. En el siglo XIX, a finales de éste o inicios del s. XX, la dialectología sufrió una leve decadencia a tenor de su enfoque restrictivo geográfico.

A mediados del siglo XX y, en mayor medida, hacia la segunda mitad del siglo, la dialectología admite nuevos enfoques que provienen de una nueva ciencia del lenguaje: la sociolingüística. Ésta aúna conceptos externos a la lengua y los conjuga con las repercusiones internas en el sistema o diasistema idiomático.

Estos nuevos enfoques sociolingüísticos buscan o pretenden que el estudio de la variedad permita una unidad lingüística o, al menos, postularla; se pretenden hallar los valores de una lengua general, de un idioma. En este aspecto, se puede dar preponderancia a la visión de Manuel Alvar.

Algunos de los factores o criterios que se utilizan para delimitar o trabajar en ambas disciplinas, tanto dialectología como sociolingüística, es la terminología de factores como geográfico, cronológico, sistemático, sincronía/diacronía, criterios culturales, criterios sociales, etc.

Se considera que la dialectología es anterior a la sociolingüística, pero adopta criterios de ésta para renovar enfoques. Poseen el mismo objeto de estudio, la lengua, el habla, esto es, que estudian el uso lingüístico. Ambas tienen en cuenta la heterogeneidad de la lengua y huyen del estatismo y uniformidad de la estandarización o normativización prescriptiva.

Ya vimos que se diferencian en su carácter rural o urbano (cada vez más urbano por parte de la dialectología), y que la creación de atlas lingüísticos es un leitmotiv en los estudios de dialectología.

En sociolingüística, se observa que la inquietud y proyección versa sobre la recolección de datos sobre léxico, variacionismo, cambios lingüísticos; analiza la lengua en constante variación e intenta retrotraer los estudios sincrónicos a la posibilidad del variacionismo histórico.

Con estas salvedades, es posible optar por un enfoque sociolingüístico por su exhaustividad, pues se dispone de grabaciones, de recogida de datos; se pueden constatar las cuestiones sociales que repercuten en la lengua, en este caso el español, y observar su consideración como lengua o como dialecto, como invasora, como propia, etc.

El fin de los estudios sociolingüísticos es poder analizar los datos y establecer análisis estadísticos para mostrar la repercusión de aspectos sociales en las consideraciones y evolución de las lenguas. Una entrevista o una encuesta es un buen sistema para recoger datos.

REDACCIÓN LEÓN

[1]En Jesús Tusón, Los perjuicios lingüísticos, Octaedro, Barcelona, 2003 [1996].

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