Unas sencillas aclaraciones sobre el español internacional

El español de AméricaLa problemática de la denominación de la lengua materna más hablada en el mundo

Después de realizar una España en 1800licenciatura de filología lo adecuado sería saber qué es filología, y si es de hispánicas, es pertinente saber cómo se llama lo que se habla en América y que permite que lo entendamos desde la Península Ibérica.

Es pertinente dar un apunte a cómo denominar el español que se habla en América hoy, pues existe mucha confusión a la hora de su utilización. En sucesivos días vamos a publicar una serie de entrevistas a ciudadanos hispanoamericanos.

Hispanoamérica:[1] “…es el término adecuado para referirse al conjunto de países americanos que hablan español; se trata de una comunidad político-lingüística[2] en la que nuestra lengua posee rango nacional y oficial.”

Iberoamérica. Se trata del conjunto de países de América que hablan lenguas que se localizan en la Península Ibérica, esto es, íbero-románicas (queda incluida toda Hispanoamérica y Brasil, pues se habla español y portugués):

“También la palabra ‘Iberoamérica’ está semánticamente bien delimitada; hace referencia a los países de aquel continente que hablan lenguas ibero-románicas. Aquí, dejando aparte el español, solo se da el caso del portugués, de manera que se habla de Iberoamérica cuando se quiere incluir a Brasil.”

Latinoamérica. Es un término de invención francesa y de semántica confusa. Se trata del conjunto de países de América que hablan lenguas neolatinas. Esto es, queda incluida la zona en la que se habla francés en América; pero:

“No se sabe qué utilidad pueda tener un término tan pintoresco como este. Porque la realidad es que no hace, ni puede hacer, alusión al conjunto de todos los países situados al sur de los Estados Unidos (Canadá francófono), ya que algunos de ellos, más ciertos ‘territorios’, hablan lengua con orígenes ajenos al latín: holandés, inglés y una serie de criollos.” [López Morales, 142]

Preposición determinante

Español de América: La preposición de es un índice funcional pero tiene un cierto carácter posesivo.

Español en América: La preposición, en este caso, tiene un carácter locativo.

Sobre el tema de la preposición existen numerosos estudios para justificar una u otra, pero en lugar de hipotetizar de forma abstracta en intuiciones filológicas, podemos hacer estudios de campo. José G. Moreno de Alba en el capítulo III de El español en América[3], opta por en: “…lingüísticamente hablando, no hay una entidad americana que pueda oponerse, como un todo, a otra entidad (el español europeo)”.

Sin embargo, otros lo ven de forma diferente. José G. Montes Giraldo en Lexis, vol XX, nº 1-2, pág. 475, apela por la preposición de: “Pero como español de América no es un simple trasplante de algo ajeno sino entidad que ha crecido con las savias del Nuevo Continente decimos y diremos ‘español de América’ para relievar su decidida originalidad americana”. Queda claro que algo tiene que ver la conciencia de los hablantes, o, al menos, del filólogo, en estas aclaraciones preposicionales, que es lo que nos interesa mostrar.

Español: Lengua que posee el rango nacional y oficial en la zona hispanoamericana aunque en algunas constituciones no se menciona expresamente. En otras, existen cooficialidades:

  • Paraguay: Tiene el español y la lengua minoritaria guaraní en la Constitución.
  • Puerto Rico: Tiene el español y el minoritario inglés como lenguas oficiales.

Y, como se dijo más arriba, se identifica con el carácter nacional de toda España lo que conlleva ciertas connotaciones que se pretenden evitar o eludir. Como medida aclaratoria, en la Constitución de 1978 no existe confusión en cuanto a la unidad del español: “Artículo 3.1.- El castellano es la lengua española oficial del Estado.”[4] A este respecto, cabe decir que “lengua española” es un atributo que no es acorde a la realidad pues sólo hay una lengua española que derive del castellano. Pero por interpretación o por analogía interpretativa, esta concreción se lleva a cabo en numerosos artículos por la relevancia que adquiere el hecho español.

España es la unidad de las comunidades que existen y conviven, y deberían respetarse, en su interior. Y, puesto que varias comunidades poseen lengua propia, autóctona, éstas no dejan de ser españolas por más eufemismos que se quieran llevar a cabo. Lo que está dentro de España forma parte de ella misma, lógica y ontológicamente, y será así mientras no cambie el orden de cosas.

Para concebir mejor esto, si queda admitida la especulación de Coseriu: “…se dice a veces que las lenguas ‘no existen’, que son ‘abstracciones’ y que solo existen los dialectos” [Coseriu, 1981:10]; entonces, no hay ninguna “lengua” que sea la genuinamente española como entidad ontológica.

Esto permite la existencia jurídica plena del artículo 3.1. de la Constitución sin esa aparente paradoja. Se habla de “lengua española” como si se hablase de entre “lenguas de España” porque de la misma manera, como las demás “lenguas históricas” de la Península no existen, y para hablar de ellas podemos hacerlo como si hablásemos de cualquier otro tipo de entidad abstracta como “costumbres” españolas, o concretas como “sol” español, o “carreteras españolas”. Las costumbres de Galicia y las carreteras de Cataluña no dejan, por estar financiadas por la Xunta o la Generalitat, de ser españolas.

Como ya se ha dicho a lo largo de este suplemento informativo, lo que se pretende es llegar allí donde otrora se partió. La unidad de la lengua es una, y la terminología no la divide ni la unifica aunque redacte Coseriu o Manuel Alvar; y será el Español una sola lengua mientras la conciencia que tengan los hablantes sobre el prestigio que tiene su lengua funcional les siga haciendo pensar que hablan una lengua.

El tema de la intercomprensión es relevante y, aunque los suecos o los burgaleses piensen que el noruego o el catalán es incomprensible, algo siempre unirá a aquellos que sean conscientes de que se pueden llegar a entender más allá de la vacua necesidad del inglés.

Para mostrar, o, mejor dicho, porque se puede comprobar que existe una consideración prestigiosa de los hablantes conscientes, se prestó adecuada la elaboración de este texto tras la confección de las variadas entrevistas que se han llevado a cabo a hablantes hispanoamericanos y que se publicarán en próximos días. El producto final es el del principio: la lengua es una y siempre será española le pese a quien le pese en el lado del Océano en que se encuentre.

Bandera de Perú ondeante

Próximamente, entrevistamos a Jorge Javier, un peruano en Gijón.

REDACCIÓN VALLADOLID


[1] Humberto López Morales, La aventura del español en América, pp. 141-142

[2] Éste es el rasgo extra-lingüístico que me interesa plasmar como un hecho relevante para el análisis sociolingüístico que pretendo sobre el prestigio de la lengua y la conciencia del hablante de español.

[3] José G. moreno de Alba, “La unidad de la lengua” en El español en América, Cap. III, FCE, México, 1993, pp. 88-116.

[4] Miguel A. Aparicio Pérez (editor), “Constitución Española de 1978” en Textos constitucionales, EUB, Barcelona, 1997 [1995], pág. 221.

Hispanoamérica

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