Los saludos también pueden informar de aspectos más íntimos

Un saludo puede ser el reflejo de la información del color y de la ideología política

Un aspecto que liga con el discurso de este comentario y con la pragmática es la de uno de los componentes del discurso. El destinatario es de capital importancia para relacionar actualidad con el pasado que he explicado más arriba, y para relacionar los contextos históricos con los colores ideológicos.

Programa Fiestas Béjar 1993

Programa Fiestas Béjar 1993

En la época franquista, la apelación se dirige hacia ‘propios y forasteros’. Forastero no es ni extranjero ni extraño, sino que es ‘de fuera del lugar’. En el lenguaje cinematográfico, el forastero es siempre John Wayne, que no tiene ni casa, ni raíces ni patria. Forastero aquí puede ser tanto el comerciante de Lisboa como el trapero de Peñaranda de Bracamonte.

En la etapa democrática se aprecia un destinatario presente, el de Béjar, y uno impersonal, el emigrante interior. Esos de Béjar que tuvieron que ir a buscar fortuna en los 60 y 70 a zonas más prósperas o, sencillamente, a la capital. También recurre al giro fraternal y directo de ‘querido lector y amigo’. Y acaba el indeterminado de este bloque, supuestamente del 81, aludiendo a ‘Señoras y señores’ con el giro cortés sin ninguna connotación despectiva para nadie.

El destinatario de la crisis se retoma de nuevo más allá de la cercanía del ‘amigo’ y del ‘amigo’ y se clama por ‘amigos y visitantes’. Y el de 1994 apela a los ‘bejaranos’ sin más, y a los ‘cercanos’ en el sentimiento que se pueden acercar a la fiesta y a la feria para potenciar la economía. El destinatario aún es muy local, está concentrado.

Saludo de Béjar de 2003, PP

Saludo de Béjar de 2003, PP

Y con los saludos del alcalde del PP se aprecia un aumento de la demografía destinataria del discurso. Pasará de ‘bejaranos’, sin más, y ‘acompañantes’ para alargarlo hasta ‘comarcanos’, ‘forasteros’, ‘los que se acerquen’, ‘turistas rurales’, ‘derrotistas’ (supuestamente del PSOE), ‘visitantes’ y los que ‘regresan’. Recurre a los ‘derrotistas’ para dirigirse a la oposición claramente, porque lo destaca en el año de la caída del ‘imperio’ de Aznar y el siguiente.

Como colofón a la deriva del destinatario, aparece la mano del socialismo con la aplicación ya con connotaciones de ‘bejaranos y bejaranas’. Posiblemente, el de 2008 ya se destine a ‘bejaranas y bejaranos’.

El destinatario experimenta cambios según el proceso económico. En la crisis se apela más a los de fuera y con la bonanza se distinguen las laxitudes acomodaticias. El alcalde del PP no se esmera en los saludos hasta que ve peligrar la reelección y es cuando se aprovecha la inauguración de un retrete público para elevar el acontecimiento al rango de Patrimonio de la Humanidad o algo similar.

Ahora es tiempo del socialismo que no tendría desperdicio ninguno analíticamente por lo que evocan de continuo su ideología en cada uno de los actos lingüísticos que acompañan con la lengua o el pensamiento.

La fiesta siempre aparece como parte constitutiva del saludo, pero no siempre es central y en ocasiones es muy subsidiaria. El primero apunta claramente a la feria, el aspecto más económico del evento. El alcalde democrático apunta a la festividad como momento de relajación pero sin desmadres, seguro que la conducta todavía mantenía recuerdos de ciertas sujeciones de la propia libertad a la libertad de los demás, concepto que ahora no se tiene, y más acorde al patronazgo religioso que sustenta la festividad Mayor de Béjar que no se esconde u obvia por motivos ideológicos que nada son incompatibles con la democracia. Pero ya el de 1981 apunta más a la festividad como lúdica, aunque mantiene en una extensa frase laudatoria hacia la Patrona de la ciudad, la Virgen del Castañar.

En la etapa crítica del bienio 93-94 se aprecia austeridad y hermandad y la festividad está un poco más sujeta a descripciones calificativas. La crisis está presente pero no se deja de venerar la festividad como lugar para estar ‘todos juntos’ en armonía. Y en esta pequeña crisis se muestra en 1994 un impulso de la festividad para recuperar cierto tono espiritual y desbancar cierto aroma a desidia pero se lleva a cabo fraccionando una parte que abajo comentaré.

Y, como no podía ser otro, y de aquí otro argumento a favor para apelar al PP como partido gobernante, aparece la era Aznar con un alcalde que se apodera del saludo no como alcalde sino como político de color. Hay una politización del discurso y la festividad retoma aires más patronales y comerciales. Se apela al destinatario para ‘un mayor disfrute de todos los ciudadanos’ y, por supuesto, de los inversores de la comarca.

Pero no sólo el PP se apoderó del saludo y del festejo, sino que otro partido también lo hizo y con modos con presunción delictiva por mera actividad como ha supuesto el PP al anunciar su intención de demandar al orador Carod-Rovira II, el doble Joan Tardà, por las manifestaciones llevadas a cabo el día 6 de diciembre. No lo digo, sólo conjeturo y presuntamente viene de mano de otro partido, no sé si de color, pero sí con tintes ‘republicanos’ como el PSOE. El alcalde de la etapa de crisis bienal debió ser del PSOE por la manifestación de apropiación de la festividad en 1994 a la voz, aunque sea repetida como pretende el orador de la presente, ‘¡…abajo los Borbones!’ como emblema rememorativo de la gloriosa de 1868 por la que se destrona por vías antidemocráticas, a estos que tanto reivindican lo que no profesan, a Isabel II.

Se apoderan de la fiesta y del saludo para particularizar en una parte de la ciudad de Béjar que no necesariamente debe ser completamente de ‘profunda conciencia liberal’ en el sentido del siglo XIX que es más progresista revolucionaria que democrática. De hecho, la república de 1873, la primera, fue un fracaso a pesar de la profunda conciencia liberal de los que la profesaban.

Tanto PP como PSOE se apoderan de la festividad como no parecía apreciarse en el único ‘Proemio’ del franquismo, pero la carestía de la que disfrutamos no nos permite saber si el franquismo se apoderó de los saludos de esta villa como sabemos que sí llevó a cabo con la apropiación y la falta de respeto hacia las festividades y saludos de las ciudades y villas catalanas y hacia la lengua que pretendían callar, acallar o sepultar tras las puertas del ostracismo comunitario. En Béjar, zona teóricamente contemplada en el ámbito de influencia de lo que se llamaría leonés, no parece alternar códigos pues el leonés parece estar sometido al mandato de un pequeño reducto provincial algo más arriba, geográficamente.

Y, en definitiva, la fiesta se la apodera de nuevo el PSOE en 2007 y la utiliza para vender políticamente unos ideales propios.

Comentada la fiesta, el apoderamiento y el destinatario, falta el organizador. Las primeras se centran en la comunidad y generalidad del Ayuntamiento. Se matiza a veces el concepto comercial y financiero de la feria y de la festividad con el apoyo de la Cámara de Comercio. Y esto permite ligar el alcalde democrático (me refiero a este período cuando hablo del primero) con el final de la crisis del petróleo de los 70 pues al salir de esa década nefanda menciona y refiere a la crisis pero de forma soslayada y con más optimismo que el alcalde bienal que parece hablar en una primera persona algo autoritaria.

Se alude a los organizadores materiales e ideológicos. Unos, los editores, anunciantes, etc. y los otros los propios organizadores y gobernantes. El aparato publicitario aumentará en el mandato de la era Aznar, es más corporativo y mercantil. Y, en éste caso del PP, cuando ve peligrar su renovación, apela a su organización como gran mérito y detalla todos los logros para dejar claro que han hecho algo.

En general, todos los organizadores convocan a todos los visitantes aunque ya mencioné algunos matices que van en aumento para integrar una mayor concepción en los saludos, que van desde la inmediata proximidad de la ciudad hasta la convocatoria o referencias a la Junta, a la Comunidad Autónoma, etc. Y, en los últimos saludos ya se destaca una conciencia de repercusión nacional en tanto en cuanto a la economía y proyección de la ciudad.

Saludo del PSOE en Béjar, 2007

Saludo del PSOE en Béjar, 2007

La amplificación del elogio o de la festividad parece ir ligada a la adoración de la píldora de los votantes cuanto más se adentra el alcalde en la ya madurez de la democracia cronológica. Contamos ya con 30 años y la politización de las fiestas de todos los ciudadanos de la ciudad parece acentuarse. La amplificación se acentúa con el PP que rememora detalles religiosos en la imagen de la Virgen del Castañar, en el momento de recogimiento y de disfrute, etc. y cabe recordar que los socialistas del bienio podrían ser incluso comunistas si no fuese improbable que por entonces hubiere un alcalde comunista en Béjar, pero las alusiones a la Virgen por las que se celebran las fiestas patronales son inexistentes. Exactamente igual que en 2007.

Un sabio dijo que ‘cuando el río suena, agua lleva’ y dijo uno de los genios de mis amigos: ‘¿Blanco y en botella…?’ Pues eso mismo.

Stricto sensu, la amplificatio es un color recurrente en el esquema de todos los saludos. En algún que otro caso se extienden más porque como no hay amplificatio patronal se centran en la festiva y en la de recogimiento de los grupos; no digo familiar porque no en todos los casos se tiene a la familia como un valor de recogimiento sino de sufrimiento y penurias. En algunos no aparece la palabra familia ni nada similar como disfrute de festividad de tu propia ciudad.

El recurso elogiable de la historia de la ciudad la retoman aquellos saludos que conciben el grupo social de la ciudad como algo más homogéneo. Apelaría al sentido de unidad de destino si no fuese que puede llevar a confusiones, pero sí diría que los saludos de etapas más moderadas y del PP parecen elogiar el pasado, la tradición, los valores y lo económico. Los del PSOE se alteran más y viven el momento más inmediato, más mediato y mediado y se acercan al pasado cuando sirve para fustigar el presente de algún modo perentorio para una nueva promesa o para la tercera.

Con el correr de los años y de los saludos destacan tres valores directamente ligados con el color y con la introducción que he llevado a cabo al inicio del comentario.

El primer punto es la economía omnisciente. Béjar ha sido un enclave, ya advertido, ferial. Es lugar entre valles que recoge sendas que llevan a varios pueblos que acaban bebiendo de la centralidad de esta ciudad. El mercado de la reconquista es un lugar medio entre valle y planicie o entre valles y encrucijadas que sirven de lugar de encuentros estables y cronometrado. Esto es, que la feria es un lugar de encuentro y de servidumbre para llevar a cabo transacciones económicas que abarcan la zona bejarana y su comarca.

Este aspecto recorre todos los saludos. Ya queda explicado el transitar de las referencias de las crisis, ora de los 70 del petróleo, ora del bienio 93-94; pero también aparece la evolución económica. Se pasa de aquellas crisis casi perpetuas del sector textil al que se hace referencia en los primeros saludos y se pasa a la clamorosa emergencia del turismo rural y sostenido, a la amplificación de los logros conseguidos por el PP cuando ve peligrar su trono. Se aprecia la gran diversificación que afecta el sector de riesgo de las inversiones, lo que demuestra que no se trata de una ciudad homoindustrial.

Se citó arriba la afectación que supuso la retirada de los privilegios de las Cañadas, pero ahora la crisis textil, la del petróleo, los trapos tan elogiados antaño, etc. se suplen con la diversificación industrial, construcción de polígonos, proyectos de turismo sostenible, pistas de esquí, senderismo, proyección nacional con la presencia de torneos deportivos de alto nivel, con la participación en repetidas ediciones en finales de etapa de la Vuelta Ciclista a España, personajes famosos, etc.

El color se ve también ligado en los saludos al relatar histórico y en la religiosidad de profesión. La Virgen parece ser sólo la patrona de los creyentes y el hecho mariano se pasa por alto de los demás valores aunque un socialista como Bono quisiera homenajear a una monja sólo por sus valores civiles y cívicos sin necesidad de los religiosos. En ocasiones, como un crucifijo en un centro laico, puede ser relevante; pero cuando se trata de un hecho comunitario, de hermandad, de hospitalidad, es algo extraño darle la espalda a la verdadera realidad de la vida y no aceptar lo que es con el nombre que le corresponde sin necesidad de traducir nada del castellano al catalán.

Si la patrona es una virgen y hay marianismo en la tradición de Béjar, es, cuanto menos, algo irreverente no hacer alusión a ella en su propia fiesta. El politismo correcto parece ser sólo para uno de los lados y la incorrección lujo de otros. Si la patrona es un imagen cristiana, es la que es. Si la imagen principal de Béjar es el Palacio Ducal, es el Palacio y no lo es el monumento de un cañón como pretenden focalizar en 1994.

El color religioso atraviesa la historia de Béjar y no deja de hablar la Virgen del Castañar aunque nadie diga nada de ella. Es esa fuerza la que permite que la fiesta se sustente sobre el acólito economicista que sería la feria, del tema mercantil del encalve. Lo peor no es esto, pues cada uno profesa sus valores como puede o le dejan; lo peor sería que por oposición a A no fuese simplemente no-A sino B, y que fuese B la exaltación musulmana de la tradición de Béjar sólo porque estuvo bajo el mandato musulmán durante cinco siglos.

Y el tercer punto que atraviesa la vida de los saludos es la ideología más allá del color. El color se profesa en todos los aspectos por todos los ciudadanos y en armonía y en fraternidad. Pero la ideología va más allá y lo que hace es connotar al otro y relativizar los valores, desvirtuar las realidades y mezclar los conceptos.

En cierto grado, la ideología liberal entendida como hoy se aprecia muy claramente en la era Aznar (época entre 1995 y 2006 a la que me vengo refiriendo desde la primera página); y entendida como antaño se aprecia en el bienio del 93-94. Esta ideología, que va más allá de los colores, es la que arruina las comunidades.

Siempre existe un bando que promueve más que el otro el desencuentro, como en una pareja siempre uno ama más que el otro. Este desajuste es el que instigan los intrigantes que declaman ante incultos e imbéciles por la desunión ante la ilusión de un espejismo lingüístico, construido con palabras y con imágenes muertas.

La imagen de una frase grava su significado y lo graba con el peso del fuego eterno del odio. Con el sencillo relato de unos saludos breves, de unos saludos escasos que escogí por ser destino de uno de mis viajes y el interés que ello me deportaba, me hizo topar con una visión de lugares que no existen y de conocimientos que no se han pensado. La imagen que extraigo es la de una población muy dividida y con un gobierno muy equilibrado sin grandes mayorías y con mucha necesidad de negociar.

Este es el único punto que hace albergar la esperanza de que en esta población se mantenga el equilibrio de fuerzas y se evite, de este modo, cualquier apropiamiento desmesurado por uno u otro color. Los tres puntos se resumen en uno: el Palacio Ducal.

(Viene de la entrada…)                         (Sigue en la entrada…)

REDACCIÓN

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