La población de Trasobares mantiene la lengua viva

Trasobares pertenece a la comarca de la Aranda, Zaragoza

El comentario de una persona permitió saber de este lugar. Es un paraje de la comarca de la Aranda en Zaragoza. Trasobares es una población pequeña de aproximadamente 120 habitantes de forma regular, que pueden llegar a multiplicarse por cinco, o más, en verano. El lugar está bastante apartado del mundanal ruido de la capital, que se sitúa a 90 km. hacia el noreste por la A-2, previo recorrido de carreteras comarcales desde Trasobares hasta Morata de Jalón o el Frasno.

Llegada a Trasobares desde el lado de Illueca

Llegada a Trasobares desde la carretera de Illueca

La comarca tiene mucha más vida de lo que se podría imaginar. La actividad en verano aumenta considerablemente; pero hay algo que existe todo el año: los bandos municipales. En este enclave, se conserva la comunicación pura y absoluta. Hoy entendemos comunicación como algo bidireccional; pero en un principio, la comunicación era para alertar de un peligro, para avisar de algún hallazgo, etc. Aquí se informa y se comunica la llegada de todo tipo de comerciantes, de las próximas celebraciones que van a tener lugar, del paso del alguacil para la lectura del contador, etc. Y es el alguacil, el conocido Félix, el que da vida a la lengua a través de sus bandos para comunicarse con todo el pueblo.

En Trasobares se multiplica la gente los fines de semana

El recorrido de Morata de Jalón hasta Trasobares se hace por una carretera estrecha y en ocasiones tiene fuertes curvas y bastante pendiente. El acceso al pueblo no es rápido y la calidad del asfalto dificulta más aún la comodidad del trayecto. Pero vale plenamente la pena acercarse a vivir de primera mano la experiencia de un bando municipal en un lugar tan auténtico al pie de la Tonda (el Moncayo queda por detrás, y con algo de suerte se puede vislumbrar o intuir al fondo si se accede a la cumbre de alguno de los montículos de la zona, porque montañas ciertamente no lo son las de la parte de abajo, las del pueblo, que tienen más similitud a los Monegros (pocos árboles o ninguno y mucho arbusto bajo) que al Pirineo. La nieve sí que les es común a ambos lugares, pues en La Tonda hay nieve en estas fechas.

Puede movernos hasta aquí el conocimiento de las tradiciones o la belleza de ver vivo lo que todavía lo está, sin embargo, se vaya por lo que se vaya, merece la pena. La inmersión cultural se puede hacer sin necesidad de molestar a nadie y captar así mejor el momento, sin mediar en él con la presencia y modificarlo o alterarlo.

El pueblo no es muy grande pero tampoco se trata de una villa con dos únicas hileras de casas a los lados de la carretera que atraviesa. Se puede ver con poco tiempo pero no se puede vivir todo: hay que esperar la ocasión para oír los bandos. En un paseo por el pueblo se aprecia que está en la ladera de la montaña por donde sale la carretera que se dirige a Calcena, a 16 km. Para captar sensaciones paseamos por el pueblo y nos comentan sobre el mismo que pese a estar muy poco poblado (120 habitantes) se están arreglando y restaurando muchas casas de gente que se fue en su día a Zaragoza o Calatayud pero que los fines de semana regresa, a la casa heredada o a la casa comprada.

La limpieza evidente de las calles. Las calles estrechas y en cementadas y empinadas parecía que sólo fuesen practicables con la reductora del tractor. Todos tienen uno, pero los que venimos de fuera debemos andar por las calles, y bien lo merece.

Mientras se paseaba por el pueblo, por sus calles, se podía ver, ciertamente, que había varias casas que estaban en proceso de restauración y alguna incluso era de nueva construcción. Las calles están arregladas, y se transita bien pese al grado de pendiente de algunas, no es ni mucho menos un pueblo olvidado ni por los habitantes ni por sus visitantes; sí, algo distante, pero es lo que le da el encanto. Cuando se llega a la parte alta me encuentro con cuatro señores, que velaban el atardecer y que estaban acabando de cerrar los vehículos del campo, y que hacían multitud en ese paraje. Les pregunto unas pocas cosas y me confirman que en el pueblo se conocen todos, que el alguacil es conocido y sobre los bandos dicen, desde la parte alta, que mientras no sople el viento del norte o desde la zona de Calcena, se oyen perfectamente todos.

También hubo comentarios de que el pueblo tiene una media de edad muy alta, pero el dato curioso es que se van los jóvenes a trabajar entre semana, para regresar los fines de semana para hacer y descansar. Viene a ver a los padres y a cuidar la casita del pueblo, heredada o de esas nuevas que se pueden ver de nueva construcción o que se repintan. La población se multiplica los fines de semana. Llama la atención que algunas casas están en obras o se están reformando porque se aprecia que tienen las grietas preparadas para ser pintada la fachada y se supone que las están a punto de pintar.

Dicen los lugareños que en verano hay mucha gente, y que la asociación que moviliza al pueblo es de mujeres porque es de lo que más hay en el pueblo, pero todas mayores (viudas en su mayoría, 90 habitantes son mujeres de más de 60 años). Cuando hablas con esta gente te das cuenta de que el papel de cualquier circular, como del canto de Orfeo hizo la poesía escrita, encierra las palabras desnudas de toda su vitalidad. Por qué esto, porque la gente hablaba, y después de pensar cientos de veces en los bandos, jamás se podría dar uno cuenta, si no los oye, que se dicen en maño, con su sufijo –ico y con sus ‘farinetas’ y la típica entonación y acento maño de la zona. La limitación de la pragmática de salón (como dice Labov, sociolingüista variacionista) está en la lengua viva (como este blog): no puede dar cuenta de la vida que atraviesa las palabras ni de la vida vital de sus hablantes.

Aunque con las fotos y con las explicaciones se pueda uno hacer a la idea, no se puede menospreciar la posibilidad de vivir las cosas o de oírlas. Las fotos están en: http://www.flickr.com/photos/juliopremsa/sets/72157608784577267/. Pero no se capta todo. En la parte baja del pueblo se encuentra la iglesia con el Ayuntamiento del pueblo casi adosado. La torre de la iglesia es mudéjar, está construida con ladrillos exteriores y por lo que se podía, estaba siendo reconstruida. La mitad hacia arriba estaba en muy buen estado y la parte de abajo con señales de deterioro visibles. Por detrás de la iglesia parece acabar la urbanización del pueblo y se extiende terreno virgen. Delante de la iglesia ya hay mucho más, es donde se encuentra la plaza del pueblo. En ésta se encuentra el Bar la Plaza, que es el bar de la tercera edad. En este lugar se apuntan las mujeres y todo aquel que quiera apuntarse a las fiestas y comilonas que se celebran en el pueblo durante las fiestas de verano. Es tanta la gente que se congrega que se celebran en el pabellón y pueden llegar a ser a comer 500 personas con facilidad.

La dueña del bar es María José y resulta que es la mujer del alguacil, Félix. Desde este mimo bar se emiten, en el pequeño cuarto lateral que hay en la barra. El equipo es sencillo y muy normal. Los altavoces están en lo alto del campanario de la iglesia. Los bandos municipales, trabajo que desempeña el alguacil, se repiten dos veces y van precedidos por una jota. Lleva 14 años desempeñando esta función con las demás que le vienen añadidas al cargo. Ambos fueron muy amables y agradables con toda la información facilitada de primera mano.

El pueblo está perfectamente equipado con todo. Tiene dos bares, un pabellón, tiene piscina, pregones, un convento, etc. La música de jota religiosa viene dada por la devoción que se le tiene a la Virgen del Capítulo, es sagrada. La asociación de mujeres lleva a cabo muchas actividades. Pero de lo que carece el pueblo, a parte de mujeres jóvenes, es de niños. Y pese a tener un equipamiento fantástico en una escuela completísima, con calefacción y muy nueva, no tiene niños para llenarla. Se requieren cinco niños para poder mantener abierta una escuela y el presente curso es el primero que no se alcanza esa cifra, sólo son tres, así pues, el curso próximo se quedarán sin escuela (al menos en servicio).

Entonces, se quedarán sin escuela y los que deban estudiar deberán desplazarse hasta Illueca para completar sus estudios. La capital de la comarca es el centro neurálgico con más de 3000 habitantes y dista a 10 km. de Trasobares, por la carretera que nos lleva hasta la A-2 y sale en el Frasno. También tiene una panadería, pero la tienda que hubo hace años, cerró, y no la regentó nadie más en el pueblo. Muchos de los bandos son ordinarios para avisar de la llegada de vendedores ambulantes que traen de todo al pueblo. A pesar de la panadería, tiene visos de que se cierre en breve y que tampoco sea regentada por nadie.

Las comunicaciones serán entonces más importantes, y el pueblo ya dispone de línea de autobuses. Una que viene de Calcena y va dos días por semana, martes y jueves, a Calatayud. Y los viernes, sábado y domingo, otra línea que se dirige hasta Zaragoza: Autocares Pedro Vera.

El médico, hace visitas y éstas se avisan con bandos también; obviamente no las hace en la calle, y esto da a entender que el pueblo es titular de un maravilloso dispensario. Por lo que respecta al Ayuntamiento, normalmente, está abierto los martes y viernes para el papeleo y las consultas, siempre y cuando no haya modificaciones, y si las hay: se hace un bando y todo el mundo se entera. La casa de la Villa es del PSOE. Son cuatro concejales contra uno del PP, pero todos se llevan bien. Como la misa, el cura también tiene cuatro poblaciones donde dar misa contra uno solo que es él.

Y a todo esto, el alguacil de Trasobares es célebre i reconocido en todo el pueblo, Félix es muy popular, desempeña funciones como las de lecturas de los contadores del agua, para lo cual avisa con un bando, y pasa a cobrar; para avisar de un posible corte de agua y que la gente esté avisada, otro bando…Anteriormente, en sus funciones estaba la de recoger la basura de las casa y llevarla al vertedero comarcal; ahora ya se encarga una empresa de dicho menester.

La imagen es la de un pueblo vivo, viejo y lleno de vida, donde el tiempo lo vives tú mismo y no se desperdicia en perderlo y en vidas baladíes.

La carretera de vuelta por Illueca a el Frasno es mucho más buena que la de Morata de Jalón a Trasobares (son des carreteras paralelas que van de la A-2 hasta Trasobares). Si hay un poema ideal para este momento es el de la ‘Oda a la vida retirada’. Qué mejor testimonio que la presencia del convento, también en la plaza.

De vuelta a la ciudad, quedan detrás muchas experiencias que otros pueden vivir si se acercan a visitar este lugar donde se mantiene la música y la palabra unidas al servicio y buenos usos de todo un pueblo.

REDACCIÓN

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2 Responses to La población de Trasobares mantiene la lengua viva

  1. Alien baló sorprendido del truco dice:

    Gracias por haber empezado ahí. Gracias a Raquel, sino lo hubiese propuesto yo. Aunque llegaba tarde. A ver si volvéis a pasaros.

  2. Jota dice:

    Pues si ves cómo acaba, no sé si has vito la jota de Plácido Domingo, pero es verdad, ya no ha seguido más.

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